abril 25, 2019 Jess Diaz

LOS CONOCES…

3 emprendedores mexicanos que están causando impacto social

La coyuntura de cambios tecnológicos y sociales por la que pasamos, que algunos llaman la cuarta revolución industrial, está redefiniendo la forma en la que nos relacionamos y vivimos. Por muchos años, los ciudadanos nos enfocamos en generar valor para nuestras familias y la empresa en donde trabajamos, fuera propia o de un tercero. En ciertos momentos de nuestra historia, eso funcionó.

Sin embargo, con el paso de los años, hemos visto que el trabajo dentro de las empresas no basta para resolver los problemas sociales que nos plantean nuestros tiempos y el futuro. Por eso, cada vez en más países las organizaciones civiles y los ciudadanos han volteado a ver las necesidades de su comunidad para generar un impacto social positivo, más allá del valor económico.

s el caso del empresario regiomontano Don Eugenio Garza Sada, quien estuvo detrás de la Cruz Roja en Monterrey, los Bomberos de Monterrey, la Colonia Cuauhtémoc (antes de la creación del INFONAVIT), la Clínica Cuauhtémoc y Famosa (antes de la creación del IMSS) y el Tec de Monterrey, entre otras.

Las empresas han visto que buscar el bien común, además de generar consecuencias favorables en el entorno, es una excelente estrategia de negocios.

Ahora muchas organizaciones nacen pensando en el bien social, incluso antes que el económico. A estas les llamamos emprendimientos sociales. La principal diferencia entre una ONG y un emprendimiento social es que una ONG depende de fondos externos, mientras que las empresas sociales generan ingresos.

Reconocer a quienes hacen la diferencia

Tuvimos la oportunidad de entrevistar a algunos emprendedores sociales y líderes de ONGs. En el proceso descubrimos la riqueza que hay detrás de sus ideales. Les compartimos sus testimonios con las siguientes entrevistas.

Laura Aragón

En 2013 Laura fundó Mukira, que significa mujer en Tarahumara. Con Mukira, Laura busca un mundo con igualdad entre hombres y mujeres, en el que jóvenes y mujeres sean líderes activos guiados por los principios de justicia y derechos humanos.

Ella es de Chihuahua y sintió mucho dolor cuando la ciudad se dio a conocer a nivel internacional por la violencia.

¿Qué te llevó a fundar Mukira?

La cúspide de la violencia en Chihuahua fueron los feminicidios –los asesinatos de mujeres por razones de género–. En Ciudad Juárez, por ejemplo, fueron encontrados sin vida cuerpos de niñas y de mujeres maltratadas.

Eso me hizo pensar que faltaban programas de prevención. Ya había programas estatales pero no estaban enfocados en el problema de raíz. Pocos estaban trabajando con jóvenes y adolescentes.

Yo buscaba una respuesta innovadora y creativa, que estuviera a la altura de la necesidad. Quería llegarles a los adolescentes con arte, tecnología y otros recursos.

Qué necesidad resuelves a través de tu organización y cómo la detectaste?

Queremos erradicar la discriminación hacia la mujer, que ocurre en actividades deportivas, económicas y sociales en México. Que no exista la desigualdad entre hombres y mujeres.

A través de nuestros programas, buscamos dar más voz a las mujeres, para que ellas puedan participar activamente en lo que ellas decidan.

Otros programas están construidos desde el escritorio. Nuestro programa surge tal cual de los jóvenes y de sus necesidades.

¿Cómo has logrado crecer?

Es un reto. Aunque tenemos altas y bajas, buscamos dotar lo que hacemos de bases, formación y mucha calidad.

Hemos hecho una red de alianzas bien importantes con la academia, con el sector privado y con gobierno.

Por ejemplo, ahora mismo tenemos un convenio con UNICEF, con la asociación de jóvenes de COPARMEX, estamos en la mesa con puros empresarios, con gobiernos estatales y con universidades.

¿Cuál es tu visión?

Te voy a decir algo que aprendí en la maestría: el éxito de las organizaciones como la nuestra, es desaparecer. Es decir, que ya nadie nos necesite.

Eso significaría que ya hay igualdad entre hombres y mujeres. Que las mujeres tienen el liderazgo de su vida y de sus proyectos y que tienen las herramientas para salir adelante. Eso es a largo plazo lo que nos mueve y lo que queremos.

¿Cómo mides el éxito?

El éxito de cada proyecto lo medimos de la siguiente forma: designamos un plan de monitoreo y evaluación, con una serie de indicadores antes y después. Medimos los cambios de conocimientos y de aptitudes de los participantes.

En los proyectos grandes, contratamos evaluadores independientes. Ellos aplican metodologías cualitativas, como entrevistas y grupos de enfoque, para medir el impacto.

Por otro lado, hay cosas que son difíciles de contabilizar. Intangibles que se sienten pero no necesariamente se ven.

¿Cuándo fue la última vez que te sentiste inspirada por alguien más?

Hace cinco días se publicó un artículo con una historia que me inspira. Se trata de una niña y su papá, quien había sido jugador profesional de beisbol.

Un día ella se acerca a él y le dice: “Papá, quiero jugar beisbol”. Él le respondió: “no puedes jugar, porque eres niña”. Y cuando vio que la respuesta no era satisfactoria para su hija, agregó “bueno, si juntas nueve niñas más que quieran jugar, les enseño”.

Lo dijo para desanimarla, pensando que jamás conseguiría armar un equipo. Pues su hija juntó 9 niñas más y juntó a las ‘Medias Rosas’, el primer equipo de beisbol femenil.

Esa historia nos llevó a replicar el caso de éxito y así empezó la primera liga de beisbol femenil en Chihuahua.

¿Qué es lo que te hace sentir más orgullosa?

Cuando logramos la liberación de Yakiri Rubio.

Hace cuatro años, Yaki salió de su casa y fue secuestrada por dos tipos. La llevaron a un motel en donde la golpearon terriblemente, la torturaron sexualmente.

Ella logra defenderse. Toma la navaja de uno de los maleantes y lo hiere. El tipo huye, llega a su casa y muere. Yakiri sale del motel semidesnuda a pedir ayuda, en donde es detenida y encarcelada por la policía.

En Mukira nos enteramos del caso e hicimos la estrategia de comunicación y de incidencia política para conseguir su liberación. Nos funcionó, conseguimos más de 65,000 firmas. Después de tres meses, contribuimos para que saliera de la cárcel.

¿Cuál es el aprendizaje más valioso que te ha dejado tu carrera por el bien social?

La persistencia. Continuar aún cuando no hay tantos fondos ni tantos programas. Al final es difícil en términos de retos económicos y de personal. Pero es muy fácil cuando ves el impacto que estás dejando en la comunidad. Es una opción de vida.

César Esquivel

César es ingeniero biomédico y piensa que una serie de decisiones afortunadas lo han llevado hasta donde está.

La fundación de su emprendimiento tiene que ver con la historia de Carlos, un compañero de trabajo quien se acercó y le dijo: «Necesito tu ayuda. Mi esposa tiene leucemia y requiere donadores de sangre».

En ese momento César no supo cómo ayudar. Tres meses después, Carlos le compartió que su mujer había fallecido. Impactado, César se planteó si podría cambiar la forma en la que funcionan las donaciones de sangre en México.

El resultado fue Blooders.org, la primera plataforma que mejora la experiencia de donar sangre y conecta a personas que la necesitan con donantes y hospitales.

¿Qué necesidad resuelves a través de tu emprendimiento y cómo la detectaste?

En nuestro país tenemos la más baja cultura de donación de sangre altruista en Latinoamérica –solo el 4%–. Esta realidad tiene como consecuencia que siempre estemos buscando donantes. Siempre es urgente, ya que no hemos sido capaces de generar una cultura sostenible de donación.

Si las personas donaran al menos una vez al año, podríamos hacer la diferencia.

¿Cómo has logrado crecer?

Al día de hoy trabajamos con 20 hospitales en Monterrey, Puebla, Villahermosa y Ciudad de México.

Mido el éxito con base en las unidades de sangre que apoyamos a captar. En el último año, generamos más de 3,500 procesos de donación, con lo cual aumentamos la donación de sangre en el país en aproximadamente un 4%.

Hemos logrado crecer con el apoyo de muchas personas, principalmente mi familia. También gracias a premios de organizaciones en el ecosistema, como Ashoka, Bocanegra y el Banco Interamericano de Desarrollo. También gracias a inversionistas que le han apostado a este proyecto.

Me he apoyado de aquellos que ya llevan un camino recorrido, y también de quienes pueden sumarse desde la parte de capital. Pero no ha sido fácil.

México es una tierra de oportunidades, hay mucho talento. Pero a veces no colaboramos y no sabemos trabajar en equipo. Si logramos romper esta barrera, cosas muy importantes nos esperan.

Mi deseo para México es que logremos unirnos más, que creamos en lo hecho en México y que nos unamos para salir adelante como país.

¿Cuál es el aprendizaje más valioso que te ha dejado tu carrera en busca del bien social?

He aprendido que debo comunicarme mejor. Una persona que no logra expresar de forma clara sus ideas, no puede ser un gran líder. Mi trabajo impacta directamente en salvar vidas y eso es una gran responsabilidad.

Me ha funcionado asistir a eventos y participar en concursos de emprendimiento, pues me ha empujado a mejorar esas habilidades.

¿Cuándo fue la última vez que te sentiste inspirado por alguien más?

Ayer que probé un electrocardiograma miniatura, muy sencillo de usar, y que pudiera servir para solucionar el seguimiento de miles de pacientes en nuestro país.

Me llevó a pensar en la persona que lo había hecho y en todo el potencial de vidas que podía salvar con su invento.

Mauricio Canseco

Mauricio es un apasionado por el servicio a los demás y considera que ha tenido muchos fracasos y muchos éxitos en sus 15 años de carrera retando paradigmas.

Actualmente dirige su consultoría con el objetivo de ser catalizador de dignidad y competitividad en las personas y organizaciones.

¿Qué necesidad resuelves a través de tu emprendimiento y cómo la detectaste?

Sería presunción decir que las resuelvo. Lo que hacemos es aligerar la carga que tiene una familia que vive una condición de discapacidad intelectual con alguno de sus hijos.

Nuestro país no está preparado para reconocer la dignidad de las personas con discapacidad intelectual y tampoco para desarrollar su competitividad.

Buscamos transformar el ecosistema, a través de diferentes esfuerzos y organizaciones, dotando a estos individuos con herramientas que impulsen lo que llamamos “accesibilidad neurológica” y pueda existir verdadera inclusión.

Paralelo a ello, hemos sido muy honestos en reconocer que no tenemos todas las respuestas y hemos aprendido a escuchar tanto a otros actores relevantes como a las propias personas con discapacidad intelectual.

¿Cómo llegaste a donde estás ahora?

Tengo muy presente de dónde vengo y la influencia que mis antepasados han impreso en mi vida. Reconozco que es de la mano de otros que tus locuras se hacen sanas realidades, por eso me he juntado con mucha gente a hacer diferentes cosas.

Siempre he buscado ser creativo y auténtico.

He sido muy necio pero cada vez más sensato en no poner nada por encima de mi bienestar y el de mi familia. Creo que he ido aprendiendo a ser menos aprensivo y dejar que las cosas tomen su curso, aprendiendo de él y tratando de navegar a su frecuencia.

¿Cómo has logrado crecer?

He logrado crecer a través de tres ideas:

  1. Con una visión clara de lo que es y lo que puede ser.
  2. Enfocando el esfuerzo del grupo a metas alcanzables –después de fantasear con muchas metas guajiras–.
  3. Buscando que el crecimiento personal de todos mis socios y colaboradores sea prioridad.

Asimismo, me he apoyado de otros actores del ecosistema de formas intangibles. En ocasiones con recursos pero principalmente con alianzas para escuchar consejos, abrir puertas o acercarnos a más personas.

¿Cuándo fue la última vez que te sentiste inspirado por alguien más?

Hace poco hicimos una jornada de discusión con diputados locales sobre temas de dignidad y competitividad en torno a personas con discapacidad intelectual.

Al final invitamos al grupo de consejos de la fundación Movimiento Hecho con Capacidad (que son personas con discapacidad intelectual) a compartir su testimonio.

Después de dos años, verlos con tal seguridad y determinación para expresar lo que viven y quieren, lo que hacen y sueñan, fue muy inspirador para seguir empujando por la transformación del ecosistema. Al final es para ellos y ellos deben tomar el mando en algún momento.

Después de esta jornada, creo que ese día está más cerca.

¿Cuál es el aprendizaje más valioso que te ha dejado tu carrera en busca del bien social?

Sin fines de lucro no es igual a carente de valor. Trabajar por el bien social es tan digno y competitivo, como lo es trabajar para cualquier otro sector o industria. Me atrevo a decir que es aún más retador pues la complejidad de los problemas es tal, que pocos le entran a resolverlos.

Me hace sentir orgulloso la resiliencia que tenemos todos los mexicanos para seguir empujando a pesar de los problemas. Aunque a veces no sabemos hacia dónde empujamos y pudiera parecer más necedad que otra cosa, creo que en el fondo somos un sociedad con una cultura resiliente.

Crear valor…

Pudimos entrevistar a tres pero hoy son varios los emprendedores que han hecho el cambio de pensar en estrategias de “hacer y vender” a un enfoque que surge de la persona y sus necesidades.

Inspirados en la persona humana y en su diversidad de opiniones, contexto y motivaciones, los emprendedores sociales han generado soluciones increíbles a fuertes problemáticas sociales, ya sea en forma de ONG o empresa social.

…es, con frecuencia, crear incomodidad

Cuando buscas crear un cambio positivo en la comunidad, el resultado de incomodidad es un dado.

La idea de cambiar un parque en la comunidad, en teoría, siempre es algo lógico y “bueno”. Pero en cualquier comité de colonia, cuando la propuesta pasa al consejo, es común que salgan muchos problemas relacionados con dinero, ruido y seguridad, entre otros.

Lo más fácil es dejar esos proyectos para el papel o para alguien más.

Un factor común en estos emprendedores es que no tienen miedo a generar incomodidad, a hacer que las cosas sucedan. Le apuestan a su proyecto porque están seguros de que va a funcionar y que va a hacer la diferencia, incluso cuando algunos se sientan incómodos.

Credito de la imagen destacada – Martin Benavides Lee – Mukira México